El incienso, ¿de dónde procede? Cualidades de su aceite

El incienso, ¿de dónde procede? Cualidades de su aceite

Con la serie de artículos que venimos dedicando a nuestros ingredientes, los ingredientes naturales que empleamos en Propol-mel, tenemos un objetivo: explicarte por qué usamos lo que usamos en nuestros productos y que sepas qué beneficios, basados en la ciencia, pueden promover en tu salud.

El olor del ingrediente del que hoy hablamos nos «transporta» a una iglesia, a un templo o lugar de culto, a una fiesta religiosa. El incienso es un conocido y ampliamente utilizado ambientador, pero aquí queremos hablarte de sus otros usos, los terapéuticos. Te contamos de dónde proviene y cómo se obtiene tanto el incienso como su aceite esencial, algunas curiosidades de este material de fragancia y sus cualidades más destacadas para el organismo.

El incienso, más que un ambientador

Incienso deriva de la voz latina incendoere, que significa «incendiar», «encender», «prender fuego». Y es que históricamente, este material se ha usado para quemar y exhalar su aroma.

¿De dónde proviene? El incienso es una gomorresina aromática vegetal que se obtiene realizando una incisión en el tronco de los árboles del género Boswellia: en China, de la especie Boswellia sacra —el árbol del incienso bíblico—; en Oriente Medio y África, B. carterii —hoy sinónimo de B. sacra—; en la India, B. serrata. En otras partes del mundo, el incienso son las gomorresinas del cedro (Cedrus), la sabina (Juniperus), el ajenjo (Artemisia absinthium) o la ontina, o incienso de Canarias (A. herba-alba).

El incienso se compone de diferentes elementos dependiendo de la región, pero básicamente es una mezcla de resina más madera.

La resina del árbol fluye, se seca y se forman pequeños granos redondeados y quebradizos, opacos y de una tonalidad amarilla pálida. Cuando estos granos entran en contacto con el fuego, se derriten y desprenden su fragancia.

En la catedral de Santiago de Compostela, el humo fragante del incienso se empleaba —mediante su gran incensario, el botafumeiro— para «tapar» el mal olor que desprendían los peregrinos tras meses de camino sin apenas asearse. Pero, además de como ambientador, para fines religiosos o como repelente de mosquitos, el aceite esencial de incienso, obtenido por hidrodestilación de resinas de goma Boswellia, se utiliza con propósitos terapéuticos.

¿Qué contiene el aceite de incienso?

Los componentes del aceite esencial de incienso incluyen, entre otros:

  • α-pineno
  • β-pineno
  • α-tujeno
  • mirceno
  • sabineno
  • limoneno
  • p-cimeno
  • β-cariofileno

No obstante, la composición del aceite dependerá de la especie botánica de la que proceda (B. sacra, B. serrata, B. papyrifera, B. rivae…).

Cualidades del aceite esencial de incienso. ¿Qué beneficios promueve?

El aceite esencial de incienso se utiliza en aromaterapia por sus reconocidas propiedades farmacológicas.

Lo adelantábamos en el post sobre los aceites esenciales, el de incienso es un tónico para la piel, calmante y alivia dolores o molestias menores. Veamos ahora sus cualidades y beneficios con más de detalle:

  • Potencial antiinfeccioso. Los 20 aceites esenciales de incienso comerciales analizados en este estudio mostraron actividad antimicrobiana —en mayor o menor medida, según la composición— contra los patógenos Bacillus cereus, Escherichia coli, Proteus vulgaris y Candida albicans. Otras investigaciones han informado de su eficacia también contra Pseudomonas aeruginosa (estudio).

Esta actividad antiséptica junto con su actividad inmunomoduladora (modulación/regulación del sistema inmune; estudio, estudio, estudio), hacen que el aceite de incienso actúe como un agente antiinfeccioso natural.

  • Efectos anticancerígenos. En estudios actuales, el aceite de incienso ha exhibido actividad antitumoral en varios tipos de cáncer a través de distintos mecanismos (estudio, estudio).

El aceite esencial de incienso parece distinguir las células cancerosas de las normales y es capaz de inducir la muerte celular selectiva de las primeras (estudio).

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  • Reduce el estrés y la fatiga. El incienso puede ser beneficioso en el manejo del estrés. En un estudio reciente en ratas de laboratorio, el aceite de incienso contrarrestó los efectos del estrés aliviando la falta de sueño.

Y en este otro se describió la experiencia de una paciente de cáncer con el uso de aceite esencial de Boswellia carterii para ayudar a controlar la fatiga; su aplicación tópica le llevó a «de apenas poder levantar la cabeza a poder realizar algunas actividades básicas de la vida diaria».

  • Reparación y cuidado de la piel. El aceite de incienso se ha vuelto cada vez más popular en el cuidado cutáneo.

Aumenta el flujo sanguíneo de la piel (estudio, estudio) e influye significativamente en la inflamación y remodelación —la primera y última fase del proceso de cicatrización— de los tejidos, como muestra el presente estudio: «FREO [aceite esencial de incienso, por sus siglas en inglés] posee un potencial prometedor para modular los procesos biológicos de inflamación y remodelación de tejidos en la piel humana».

Incienso+Mirra, el poder de su unión

Además de aceite esencial de incienso, nuestras cremas, facial, manos y pies y loción, contienen aceite esencial de mirra.

Estos dos ingredientes naturales tienen propiedades antioxidantes, antisépticas, antiinflamatorias y curativas sinérgicas (revisión, estudio, casos de estudio, artículo). Su uso combinado resulta, pues, beneficioso en heridas y llagas en la piel, quemaduras y molestias derivadas como prurito o picazón.

Autora Elisabeth Lahoz

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