Acné: cómo ayuda el própolis a mejorar este problema

Acné: cómo ayuda el própolis a mejorar este problema

El acné es una de las patologías dermatológicas o problemas de la piel más frecuentes, especialmente entre la población joven, y una causa habitual de consulta al dermatólogo. Lo padecen más del 80 % de los adolescentes*, y en la edad adulta parece afectar en mayor medida a las mujeres**.

Si buscas una solución definitiva para controlar el acné, este post te interesa. Te contamos qué es y cómo se desarrolla, los tipos de acné, qué lo causa, algunos consejos para mantenerlo a raya y cómo puede el propóleo ayudarte a tratar y prevenir este antiestético trastorno cutáneo.

¿Qué es? Tipos de acné

El acné común o acné vulgar (acne vulgaris) es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que involucra a las unidades pilosebáceas: folículos pilosos y glándulas sebáceas.

Se caracteriza por la formación de comedones, barros o espinillas, pápulas (erupciones de pequeño tamaño sin pus), pústulas (cavidades superficiales con pus), nódulos (pequeñas agrupaciones de células) y cicatrices. Lesiones —no inflamatorias e inflamatorias— que aparecen, sobre todo, en la cara y la parte superior del tronco.

En el acné tienen lugar los siguientes mecanismos básicos:

  1. Secreción excesiva de sebo por las glándulas sebáceas.
  2. Hiperqueratinización(o hiperqueratosis, acumulación de queratina).
  3. Obstrucción del folículo pilosebáceo.
  4. Colonización bacteriana por Cutibacterium acnes*.
  5. Inflamación.

Esquema del desarrollo del acné. Formación del comedón por acumulación de queratina y sebo en el folículo; proliferación de C. acnes (P. acnes) e inicio del proceso inflamatorio, lo que se traduce en pápulas y pústulas; inflamación marcada y formación de nódulos y quistes. Fuente.

En función de su intensidad y lesiones, el acné se clasifica en cinco tipos:

  • Grado 0 o preacné
  • Grado 1 o acné leve: comedones y pápulas (acné comedónico).
  • Grado 2 o acné moderado: pápulas y pústulas superficiales.
  • Grado 3 o acné severo: pústulas profundas y nódulos.
  • Grado 4 o acné muy severo: nódulos y quistes (acné nódulo-quístico).

*Anteriormente llamada Propionibacterium acnes.

¿Por qué se produce? Causas del acné

En la aparición y desarrollo del acné influyen factores genéticos y hormonales, pero también emocionales, ambientales y cosméticos.

Así, son factores desencadenantes o agravantes de acné común:

  • Antecedentes familiares: existe una predisposición genética a padecer acné; hay varios genes implicados (estudio, estudio).
  • La actividad hormonal: los andrógenos son los principales reguladores de la producción de sebo. Las glándulas sebáceas actúan como un órgano endocrino en respuesta a cambios en las hormonas.
  • El estrés: puede producir la liberación de esteroides suprarrenales que, a su vez, estimulan la secreción de sebo (estudio). Y el acné provoca estrés psicológico en la persona que lo sufre; un círculo vicioso.
  • La alimentación: algunos estudios encuentran asociación con las dietas altas en glúcidos (revisión) o la ingesta de leche y otros productos lácteos, especialmente en los hombres (estudio). En cambio, las vitaminas A y D parecen ser herramientas efectivas para regular el acné.
  • Algunos fármacos: (acné iatrogénico) como corticoides, anabolizantes, androgénicos, anticonceptivos orales y ciertos antidepresivos.
  • El déficit de luz solar: además de promover la síntesis de vitamina D, el sol contribuye a regular la secreción sebácea.
  • La cosmética de síntesis química: (acné cosmético) los ingredientes químicos con las que se elabora —parabenos, sulfatos, siliconas, etc.— taponan los poros y pueden agravar el problema de exceso de sebo, haciendo persistir el acné.

¿Cómo tratar y prevenir el acné? 6 recomendaciones

Basándonos en lo anterior:

  • Reduce en lo posible el estrés; puedes servirte de prácticas como yoga, mindfulness, meditación, etc., o simplemente caminar.
  • Huye de azúcares y prueba a reducir los lácteos durante algún tiempo.
  • Asegúrate un buen aporte de vitamina A; aquí te mostramos algunos alimentos con vitamina A.
  • Exponte a la luz solar, es nuestra mayor fuente de vitamina D.
  • ¡Muévete! Haz ejercicio físico; con el sudor, eliminarás toxinas evitando que se acumulen en tu piel y obstruyan los poros.
  • Usa fórmulas cosméticas naturales.

Própolis para el acné

Son varios los estudios que han mostrado la eficacia antiacné del própolis natural. Lo que se atribuye a sus poderosas propiedades antibacterianas, antioxidantes, antiinflamatorias y cicatrizantes de la piel.

Como este, en el que se mostró altamente eficaz contra Cutibacterium acnes en el tratamiento del acné vulgar facial. O este otro más reciente donde una crema a base de própolis y otros extractos naturales fue incluso mejor que la crema de eritromicina (antibiótico) en la disminución de la gravedad del acné, las cicatrices y las lesiones papulares (estudio anterior).

Nota: en caso de piel grasa y acné, recomendamos lavarse con un jabón natural en pastilla. Las pastillas eliminan mejor el sebo que las fórmulas en gel, debido al tipo de moléculas que forman las partículas de jabón.

En definitiva, el propóleo actúa:

  • inhibiendo las bacterias causantes del acné (C. acnes);
  • reduciendo la inflamación y favoreciendo la curación de las lesiones inflamatorias asociadas, y
  • acelerando la cicatrización.

La rosa mosqueta, ingrediente natural junto con el própolis de la crema facial hidratante, te ayudará además a eliminar las hiperpigmentaciones o manchas posinflamatorias en la piel y unificar su tono.

Escrito por Elisabeth Lahoz

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*Fuente y **Fuente

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